Leithient (akivah) wrote,
Leithient
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Κωνσταντίνος Πέτρου Καβάφης

Frente a nosotros,
como una fila de velas encendidas.


Hace un año y algunos meses entraba mi profesor de griego a clase con algunos libros en la mano. Acostumbraba a leernos de vez en cuando algún poema o un capítulo de una novela con la esperanza de que nos picara la curiosidad de adentrarnos en el mundo de las palabras. Tras 50 minutos nos pidió que buscáramos por nuestra cuenta tres poemas de uno de sus autores favoritos. Fui la única que al día siguiente los trajo. El mencionado escritor respondía al nombre de Kavafis, y por ello me encuentro hoy escribiendo esta entrada. Intentando hacer algo parecido a un homenaje a unos poemas maravillosos, e intentando saldar una deuda con un profesor que siempre recordaré con especial cariño.

Konstantinos Kavafis nació en Alejandría el 29 de abril de 1863. Como tantos otros, no encontró el reconocimiento que merecía hasta después de su muerte 70 años después, llegándose a convertir en uno de los mejores poetas griegos modernos y, unos años más tarde, un icono de la cultura homosexual, qué remedio.

Influenciado por el parnasianismo y el simbolismo, Kavafis sometió sus creaciones (de tema histórico o erótico) a un proceso continuo de revisión y perfeccionamiento. Logró transmitir en sus escritos las flaquezas del ser humano, sus miedos y su sentimiento de culpabilidad.

El español Luís Cernuda fue influido por su poesía.

Apoleipei

A medianoche, cuando oigas de repente
una invisible procesión que pasa
acompañada de exquisitas músicas y voces
no lamentes -en vano- las suerte que pierdes:
tus trabajos perdidos, tus planes
que terminaron en deseos.
Como quien lo esperaba, con valor.
di adiós, a Alejandría, que se aleja.
No te engañes, no digas que es un sueño.
que tu oído se equivoca.
No te engañes en vanas esperanzas.
Como quien lo esperaba, con valor,
como corresponde a alguien que merecía
una ciudad como ésta,
con paso firme acércate a la ventana
y escucha, con profunda emoción,
sin lamentos, sin súplicas cobardes,
como un último placer, los sonidos.
los maravillosos instrumentos, de esta secreta procesión,
y di adiós a Alejandría que así pierdes.

Adaptado de Wikipedia.
Tags: literatura
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